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  • » La extranjerización de la tierra en Uruguay Propuesta del PCU al FA

Se están produciendo profundas transformaciones en el agro uruguayo.

Por su magnitud e importancia el FA y la sociedad toda deberían debatir los cambios que están ocurriendo.

Algunos datos a la espera del Censo Agropecuario 2011

Un 25.6% de la tierra del pais estaría en manos de extranjeros, según un estudio de la Fundacion Pensar (1). Seríamos campeones mundiales en materia de extranjerización. Le ganaríamos lejos a los argentinos que tienen el 3.4% en manos extranjeras, a los australianos (3%), a Estados Unidos (1.7%) y a Brasil (1.2%).

Niveles de extranjerización de la tierra, gráfico comparativo

Si estos datos fueran ciertos, más de 4 millones de hectáreas estarían en manos extranjeras. Cualquiera sea el dato final del total de tierras en manos extranjeras (que conoceremos una vez realizado el Censo General Agropecuario en este año), podemos avanzar algunos datos ciertos de grandes empresas.
  • Así, ocho empresas forestales poseen 720.000 hás. (entre las cuales Montes del Plata posee 250.000 hás. y UPM- Kimene 200.000 hás.)
  • Seis empresas (cinco argentinas y una brasileña) poseen 357.000 hás. dedicadas a la agricultura de secano (soja, trigo, maíz, girasol, etc.) y la ganadería.
  • Una empresa originalmente neozelandesa (New Zealand Systems Uruguay) compró 20 estancias sumando 35.000 hás para producción intensiva de leche.
  • Solo 15 inversores extranjeros concentran tierras agropecuarias por una superficie equivalente a los departamentos de San Jose, Colonia y Canelones.
Uruguay y comparativo de extranjerización de las tierrasOtros datos sobre la concentración- extranjerización de la tierra durante la primera década del siglo XXI son:
  • La superficie agropecuaria del Uruguay es de 16.000.000 hás.
  • Las operaciones de compraventa sumaron 6.280.000 hás. en el período. El equivalente al 39% del total. Las transacciones sumaron U$S 6.300 millones.
  • Las operaciones de arrendamiento llegaron a 5.766.000 hás. El equivalente al 36% del total. La suma de los valores de los arrendamientos en el período fue de U$S 433 millones.
  • La suma de los valores transados de compra-venta y arrendamiento de tierras en los diez primeros años de este siglo equivalen al PBI agropecuario de más de dos años. (2)

¿Quiénes compran (y arriendan) y por qué?

Existe un creciente interés global por las tierras de cultivo. Lo dicen el Banco Mundial (en su informe Rising Global Interest in Farmland, 2011) y la FAO (3), entre otros.
En el 2009 se realizaron operaciones de compra de tierra de cultivo a gran escala por 45 millones de hectáreas. Esta cifra es asombrosamente grande si se tiene en cuenta que entre 1998 y 2008 la compra media era de unos 4 millones de hectáreas anuales.
El proceso de acaparamiento de tierras (o land grabbing) puede significar la compra de tierras, el arriendo o alquiler. Así determinadas empresas como Los Grobo y El Tejar en Argentina y Uruguay o Cosan en Brasil, manejan u operan centenares de miles de hectáreas, muchas de las cuales no son de su propiedad.

Estados Nacionales

La organización no gubernamental Grain divulgó un informe donde se señala que China, Corea, Emiratos Árabes Unidos y Japón habían comprado alrededor de 5.5 millones de hás. de campo de otros países.

Inversores privados

A la cabeza del proceso de compra de tierras se encuentran las empresas de agro negocios internacionales, los bancos de inversión, los hedge funds, los fondos de deuda soberana y fondos de pensiones, así como empresas y particulares atraídos por el potencial especulativo de las tierras.
En síntesis, quienes demandan tierra son:
  • Los gobiernos de países que en la crisis de alimentos de 2007/ 2008 iniciaron inversiones preocupados por su incapacidad para generar alimentos a partir de recursos propios.
  • Las entidades financieras que en este contexto, encuentran atractivo invertir en tierras, ya sea porque se estima que estas subirán de precio y son inversiones protegidas por la inflación o por la certeza de retornos seguros de futuro.
  • Los operadores agroindustriales, por los incentivos para expandir la escala de sus operaciones.
  • Los mecanismos vinculados al lavado de dinero.

Causas

“Uno de los factores que causan esta concentración son los requerimientos de volúmenes necesarios para aumentar la productividad y para acceder a mercados complejos en condiciones competitivas. Así, se desarrollan sistemas integrados hacia atrás y hacia adelante, que incluyen el control de insumos, la producción, distribución y venta de productos. (…)
También se identifican tendencias de concentración y extranjerización de tierras con fines de conservación de los recursos naturales. Otro fenómeno novedoso es la trans- nacionalización de empresas de origen nacional y la consecuente presencia de empresas “translatinas” en la agricultura de la región” (Jose Graziano da Silva, director de la FAO. “Las multinacionales y empresas estatales están acaparando tierras en la Argentina y Brasil”, Revista Agropólis, Año 3 Número 3, Pág. 9.).
Otros factores son: la escasez creciente de agua y el énfasis en esta como recurso estratégico. Sin embargo, la causa básica de la voracidad por la tierra está en los altos precios coyunturales de las materias primas. La principal fuerza detrás de esa elevación de los precios es la actividad especulativa en los mercados de derivados, un fenómeno inherentemente inestable e impredecible.
Igualmente operan para esa alza la demanda de alimentos por parte de China y los agro- combustibles y su impacto sobre la demanda global de alimentos (la Unión Europea planifica que el 10 % de los combustibles provengan de biocombustibles en 2015).

Restricciones a la compra de tierras por extranjeros

En el Programa de Gobierno del Frente Amplio se determina que “el proceso de extranjerización de la tierra y establecimientos agroindustriales que se constata en los últimos años, principalmente por parte de inversores de los países vecinos, debe ser desestimulado, promoviendo el control del recurso”
Se calcula que el 95% de los países del mundo tienen alguna restricción a la compra de tierra por parte de extranjeros. Uruguay esta en el 5% restante. Estos últimos países con escasos controles y debilidad institucional son los que más han despertado el interés de los compradores, algo que alerta acerca de los fines especulativos de muchos proyectos.
El actual presidente, José Mujica, dijo cuando era ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca (2006): “El 2005 fue dramático y el año en que se vendieron más tierras a las transnacionales y no pude hacer un carajo. Pero si me queda un aliento más voy a poner un palo en la rueda del proceso.”
Se avanzó en la promulgación de una ley que hace que las empresas del agro que operan como sociedades anónimas deberían transformarse en sociedades nominativas antes del 30 de junio, so pena de ser disueltas. Sin embargo, la misma ley abre una ventana para eludirla previendo que los grandes emprendimientos puedan ser exceptuados de esa norma en caso que lo soliciten y cumplan ciertos requisitos. El Poder Ejecutivo autorizó a varias decenas de empresas a ampararse en el recurso de excepcionalidad y continuar sus operaciones como sociedades anónimas.
El presidente encargó en el 2010 a tres compañeros senadores (Enrique Rubio, Ernesto Agazzi y Yeru Pardiñas) elaborar un proyecto de ley para limitar la compra de extranjeros hasta determinada distancia de la línea fronteriza. La presentación del proyecto concreto y sobre todo su pronta aprobación sería un paso importante y un avance, pero no suficiente.
Las compras siguen. Y adquieren nuevas formas. Por ejemplo, la empresa Unión Agricultore Group, dirigida y administrada por uruguayos, pero formada por capitales extranjeros, va a emitir acciones en Nueva York. Hoy tienen cerca de 70.000 hás. y piensan llegar a 100.000 has, sin perjuicio de las tierras que arriendan. (El País, 06/07/11).
El grupo Pergam Finance es un fondo de inversiones frances que también viene a Uruguay porque aquí “se dispone de grandes superficies, porque la mano de obra es relativamente barata” y porque “reinan condiciones de seguridad considerables”, según declaraba su director, Oliver Combastet, al diario español El País (Revista Agropólis, año 3, Numero 3, Pagina 37).
El 80% de los campos que se vendieron en el 2010 fueron comprados por inversores extranjeros (33% europeos, 23% brasileños, 17% argentinos y 4% estadounidenses).
Gráfico de porcentajes de tierras vendidas Uruguay
El presidente del Instituto Nacional de Colonización (INC) señaló al brindar estas cifras que en 2010 “continuó el ritmo de transacciones” de campos y subrayó que hubo una “importante extranjerización, un aumento sostenido de precio de la tierra (el precio promedio de la hectárea fue de U$S 3.900) y una participación apenas testimonial del INC”.
El INC tan solo pudo comprar 6.000 hás. de las 177.600 hás. que le fueron ofrecidas durante 2010. En nuestro programa de gobierno se preveía adquirir unas 250.000 hás. en el quinquenio “para implementar el desarrollo de la agricultura familiar para más de 2.500 productores sin tierra.” En lo que va del 2011 se llevan compradas solo 1.600 hás. El INC tiene un presupuesto propio de U$S 8 millones de los cuales U$S 7 millones van destinados al funcionamiento del Instituto y el restante para la inversión en tierras. A su vez, el Poder Ejecutivo otorga otros U$S 10 millones para compras de tierras. Estamos muy lejos de cumplir con el programa.
Tanto la tierra con capacidades productivas como el agua pueden considerarse en la actualidad como recursos estratégicos del pais, dada la importancia de la producción agropecuaria en nuestra economía y el hecho de ser un recurso natural escaso y no renovable.
“La tierra en un bien absolutamente estratégico para la producción de alimentos y es elemental para cada país, para su soberanía, disponer de una capacidad mínima de alimentación de su población. El vínculo entre la propiedad de la tierra y la defensa nacional es directo…”; (Julián González, especialista en cuestiones de defensa, Búsqueda, 07/07/11)
En Argentina se debate en el Congreso desde abril de 2011 un proyecto de ley que en su articulo 9º establece: “Las tierras rurales de un mismo titular extranjero no podrán superar las MIL HECTAREAS (1.000 hás.) cualquiera sea su lugar de ubicación, y su cómputo determinará por la Autoridad de la Aplicación sobre la totalidad de las tierras rurales de dicho titular en el territorio nacional, atendiendo, asimismo, a los siguientes parámetros complementarios:
La localización de las tierras rurales y su proporción respecto del Municipio, Departamento y Provincia que integren.
La capacidad y calidad de las tierras rurales para su uso y explotación.
La situación de titularidad del dominio de otras tierras rurales de pretenso adquiriente”.
Por otra parte, establece que solo un 20% del total de las tierras rurales argentinas podrán ser propiedad de extranjeros.
En Argentina también se restringe la propiedad extranjera en zonas de frontera o sujetas a especiales criterios de interés estratégico nacional.
En Brasil, a fines de agosto de 2010, el Poder Ejecutivo introdujo una reinterpretación acerca de la adquisición de inmuebles rurales por parte de extranjeros, que impuso mayores restricciones y límites. Bajo la nueva normativa, empresas extranjeras y empresas brasileñas controladas por extranjeros sin residencia o sede en el pais, pasan a compartir el límite máximo de adquisición de 50 módulos de inmuebles rurales. El módulo es una unidad en hectárea que varía para cada municipio del país. El máximo es de 5.000 hás.
En Brasil existen igualmente restricciones a la propiedad extranjera en zonas de frontera.

Algunas consideraciones finales

Los estudios y análisis sobre el proceso de concentración y extranjerización de la tierra en Uruguay son muchos y variados, provienen de consultoras privadas, organismos oficiales como INC y OPYPA, institutos independientes y la UDELAR
Casi todos coinciden en tres aspectos: se ha producido un proceso de concentración y extranjerización de la tierra en Uruguay. Este proceso ha sido impulsado por varios factores como: el aumento permanente del precio de los comodities (productos agropecuarios), la utilización de estos y de la tierra misma como resguardo de inversiones especulativas que huyeron de la debacle financiera del primer mundo, las ventajas comparativas en el precio respecto a otros países de la región y la escasa y permisiva regulación nacional.
Presidencia de la República, en un comunicado oficial emitido recientemente ha definido la situación de la siguiente manera: “En Uruguay la propiedad de la tierra está mucho más concentrada que el ingreso. Mientras que el 10% de la población más rica recibe el 30% del ingreso de todo el país, el 10% de los productores más grandes es propietario del 64% de la tierra”.
La concentración y extranjerización no se agota en la tierra, el proceso se extiende a las cadenas productivas agropecuarias, renglón económico básico del Uruguay, estratégico desde el punto de vista económico y también desde el punto de vista de la seguridad alimentaria. Las fases de producción de insumos, industrialización y comercialización son controladas por grandes consorcios económicos, en su mayoría totalmente extranjeros y, en otros casos, con fuerte participación extranjera.
En la forestación, Montes del Plata y UPM-KYMENE controlan el 50 % de la superficie plantada; en el arroz el 87 % de la industria está controlada por capitales brasileños; en la agricultura de secano, 6 empresas (5 argentinas y 1 brasileña) controlan 400.000 hectáreas.
Más del 50 % de la faena de ganado está en manos de capitales brasileños. Actualmente operan en Uruguay 38 frigoríficos, todos privados. Los 10 frigoríficos más grandes concentran el 70% de la faena. Al menos 8 de los frigoríficos más grandes están en manos de extranjeros y 6 pertenecen a grupos brasileños.
Las leyes de protección del recurso tierra y de los insumos principales en Argentina y Brasil, muestran también el interés de una fracción de la clase hegemónica de esos países en tener - al menos- una estrategia nacional de desarrollo, por supuesto que defendiendo sus propios intereses dominantes. En Uruguay, al contrario, históricamente los grandes propietarios de tierra nacionales han buscado solamente su rentabilidad, sin proyecto nacional de ninguna especie.
Las iniciativas a adoptar deben tener en cuenta a los medianos y pequeños productores, que constituyen la inmensa mayoría, promoviendo su acceso al recurso tierra y su integración a las principales cadenas productivas en todas sus fases: producción, industrialización y comercialización. En ningún caso se debe permitir que por defendernos del avance de la extranjerización se favorezca la concentración, pero en manos de nacionales. La concentración y extranjerización son fenómenos conexos y deben abordarse en conjunto.
De no se tomarse medidas la persistencia y agravamiento de la crisis mundial permite prever que este proceso continuará profundizándose. Hoy Uruguay no tiene instrumentos legales para protegerse y darle un rumbo a la llegada de capitales que se adueñan de un recurso finito, irreproducible y estratégico como la tierra y también, de la producción, procesamiento y comercialización de sus principales producciones.
La discusión debe ser amplia y profunda, este documento no pretende agotarla; todo lo contrario, solamente aspira a abrirla y colocarla como una prioridad nacional.

Unas iniciativas

Ubicamos el tema de la concentración y extranjerización de la tierra en uno mayor: la defensa del patrimonio nacional, en lo que hay que destacar también la tierra, el agua y la conservación de la pequeña y mediana producción agraria independiente. Es indudable que todo esto también enlaza directamente con la defensa de la cultura y la lucha contra la destrucción del ambiente y con nuestras mejores raíces nacionales, ejemplificadas por el mayor y profundo proyecto agrario en toda América, el artiguista.
Tomando en cuenta que este documento pretende colocar la atención sobre el problema de la concentración y extranjerización de la tierra y abrir un debate, no proponemos soluciones acabadas, pero sí, algunas ideas.
  • Creemos necesaria una ley que limite la cantidad de tierra que pueden comprar extranjeros, tanto a nivel nacional como en cada departamento en concreto.
  • Apoyar la iniciativa del Presidente, que elaboran los tres compañeros senadores antes citados, para resguardar específicamente las tierras fronterizas.
  • Apoyar la convocatoria de un gran debate nacional sobre la tierra.
  • Aumentar los recursos del Instituto Nacional de Colonización destinados a la adquisición de tierras. 

Notas
  1. www.fundacionpensar.org/wp-content/uploads/2011/03/Propi Propiedad extranjera de la tierra, marzo de 2001.
  2. Diego E. Piñeiro, Concentración y extranjerización de la tierra en Uruguay, presentación para la Comision Nacional de Fomento Rural, Laguna Negra de Rocha. 31/03/211.
  3. www.fao.org/news/story/es/item/35571/icode/.

Impuesto a los grandes latifundios
PCU propone al FA debatir extranjerización de la tierra

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